
Opinión
Opinión
Carmen Parejo Rendón
Escritora y analista en distintos medios audiovisuales y escritos. Directora del medio digital
Revista La Comuna. Colaboradora en Hispan TV y Telesur. Enfocada en el estudio y análisis de
la realidad latinoamericana y de Asia Occidental.

Callar no es solo complicidad sino normalización. Aludir el crimen, insistir, incomodar y romper el silencio sigue siendo una forma mínima, pero imprescindible, de resistencia.

Frente al miedo, la organización vuelve a emerger como única forma de defensa colectiva.

La gente se vuelve más manejable y fácil de movilizar cuando lucha contra un enemigo inventado y, al mismo tiempo, más difícil de organizar contra un poder demasiado real.

Lo verdaderamente inquietante no es Trump en sí. Es que el país más armado del planeta haya llegado a este punto.

Lo que ha fracasado no es el gobierno venezolano, sino el relato construido durante años para negar la existencia de ese pueblo organizado que es quien de verdad manda en la República Bolivariana.

Lejos de aislar a Rusia, la política de sanciones occidentales aceleró su giro estratégico y fortaleció una interdependencia basada en infraestructuras, contratos a largo plazo y necesidades mutuas.

El mundo multipolar tiene una obligación histórica ineludible: poner límites reales al poder imperial y garantizar que lo ocurrido en el país centroamericano no vuelva a repetirse.

No hay "tensiones" entre iguales cuando una potencia global despliega barcos, sanciones, chantajes financieros, operaciones encubiertas y campañas mediáticas sobre un país, Venezuela, que lleva más de dos décadas resistiendo.

Se le niega a África el derecho a ser un actor autónomo en las relaciones internacionales, sea tanto para tejer alianzas que consideren convenientes, como para mediar en conflictos internacionales.

Vemos la continuación brutal de una guerra no convencional de más de veinte años que ahora incluye la barbarie de atacar lanchas de pescadores en el Caribe y amenazar abiertamente con el uso directo de la fuerza militar.

Mientras el republicano se mantiene fiel a la máxima de que el espectáculo siempre debe continuar, las víctimas son reales.

El franquismo no solo aniquiló físicamente a la izquierda organizada. Impulsó un modelo de acumulación basado en el expolio, el trabajo esclavo y las concesiones a dedo.