Esta jornada, la ciudad española de Ceuta ha encabezado numerosos titulares debido a la crisis desatada por la llegada masiva de migrantes procedentes de Marruecos. En este contexto, ha surgido la pregunta de por qué Madrid ejerce soberanía sobre ese territorio, que no es contiguo a la península ibérica ni tampoco está ubicado en una isla, cuya posesión podría explicarse a partir de su pasado colonial. Para comprenderlo, hay que retroceder varios siglos.
La urbe está localizada en la costa del mar Mediterráneo, justo frente al estrecho de Gibraltar y fue conquistada, en primera instancia, por el Reino de Portugal, cuando corría el año 1415. Por entonces, era una de las primeras posesiones coloniales de Lisboa y se mantuvo con ese estatus durante más de 100 años, reseña el medio español La Razón.
El cambio de manos se inició en 1580, con la unificación de España y Portugal bajo la misma corona. No obstante, la unión no sobrevivió más que unas pocas décadas y, en 1640, cuando los portugueses recuperaron su independencia, no consiguieron que se les devolviera el control de la ciudad, que en adelante quedó gestionada por la corte del monarca español Felipe IV.
La disputa se extendió por casi 30 años y cesó en 1668, con la firma del Tratado de Lisboa. En ese documento, los portugueses reconocieron la soberanía española sobre Ceuta.
La soberanía española sobre la ciudad se ha mantenido de forma ininterrumpida durante más de cinco siglos y no se vio afectada por la independencia de Marruecos, en 1956. La razón principal radica en el Tratado de Fez de 1912, que instauró el Protectorado Español sobre territorio marroquí, pero dejó fuera tanto a Ceuta como a Melilla porque ya formaban parte de España desde mucho antes.
En la actualidad, esa ciudad, junto a Melilla, constituye uno de los dos territorios de España en el norte del continente africano. El Estatuto de Autonomía aprobado en 1995 establece que si bien es "parte integrante de la Nación española", también dispone de prerrogativas para gestionar autónomamente sus intereses.
A diferencia de lo que ocurre con otros enclaves españoles fuera de la península ibérica, como el archipiélago de Canarias o las islas Baleares, ni Ceuta ni Melilla forman parte de la OTAN. El artículo 6 del Tratado del Atlántico Norte estipula que solo harán parte de la alianza militar aquellos "territorios de cualquiera de los países miembros que se ubiquen en Europa, América del Norte o Turquía, y sus correspondientes islas que queden en la parte norte del trópico de Cáncer".








