En la Casa Blanca se ha instalado una estatua de Cristóbal Colón de 4 metros de altura y una tonelada de peso, siendo otro intento del presidente Donald Trump de mostrar al controvertido explorador como un actor clave para Estados Unidos, de acuerdo con The Guardian.
La estatua, una réplica de un monumento a Colón que fue derribada y arrojada al puerto de Baltimore por manifestantes en las protestas antirracistas de 2020, fue construida en 2022 con fragmentos recuperados del monumento original. La figura ha sido colocada frente al edificio Eisenhower y el pedestal incluye una inscripción que dice: "Destruida el 4 de julio de 2020… Resucitada en 2022… Reinaugurada por el presidente Donald J. Trump el 13 de octubre de 2025".
El presidente estadounidense se dirigió en una carta a Basil Russo, líder de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoamericanas, propietaria de la estatua, para agradecer el gesto. Trump aprovechó para declarar que Cristóbal Colón "fue el héroe estadounidense original y uno de los hombres más valientes y visionarios que jamás hayan pisado la Tierra", asegurando que se sentía "verdaderamente honrado de que esta magnífica estatua se ubique ahora en los terrenos de la Casa Blanca".
Si bien Colón ha sido considerado el descubridor de América —sin que pisara territorio continental de lo que ahora es Estados Unidos—, también ha sido objeto de controversia por tráfico de esclavos, subyugación y matanza de los pueblos indígenas del Caribe. El expresidente estadounidense Joe Biden declaró en el Día de Colón en 2021 que esta figura "dio paso a una ola de devastación: violencia perpetrada contra las comunidades nativas, desplazamiento y robo de tierras ancestrales tribales, introducción y propagación de enfermedades, y más".
Asimismo, a pesar de que su legado siga siendo aclamado por muchos, en los últimos años algunas jurisdicciones de EE.UU. han renombrado el Día de Colón, cambiándolo, por ejemplo, por el Día de los Pueblos Indígenas.


