La agresión contra Irán representa un tipo de guerra diferente al de la operación estadounidense en Irak y puede tener consecuencias negativas para la Administración Trump, opina Fiódor Lukiánov, editor jefe de Russia in Global Affairs y presidente del Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia.
"La rápida derrota militar del régimen baasista y el derrocamiento de Saddam Hussein dieron la impresión de que Washington era capaz de reconfigurar el orden mundial y seguir haciéndolo con éxito. Sin embargo, el resultado fue distinto. La guerra desencadenó transformaciones, pero no aquellas que esperaban sus impulsores. El orden previo en Oriente Medio se derrumbó, generando numerosos problemas peligrosos cuya contención exigía cada vez más recursos y esfuerzos, con resultados limitados", indicó en un artículo en Kommersant.
La agresión contra Irán es consecuencia de esa campaña, pero no está claro si Washington logrará resultados rápidos. "Irán es el adversario más serio con el que Estados Unidos se ha enfrentado directamente en muchas décadas. Pero incluso en caso de un rápido éxito militar y de evitar la experiencia iraquí posterior al conflicto (no involucrar a los estadounidenses en los asuntos internos), las consecuencias prometen defraudar las expectativas", indica Lukiánov.
Principales motivos de la agresión
El analista señala que el motivo principal de la agresión es el deseo de Israel de aprovechar una coyuntura única para consolidar una situación favorable para sí mismo en Oriente Medio.
"Israel cree que, con el apoyo de Washington, puede establecer un régimen regional en el que él sería el centro de poder. Los demás tendrán que adaptarse de una forma u otra", opina.
Los motivos de la Administración Trump, según el politólogo, son más pragmáticos y materiales. "El dominio militar israelí y las relaciones comerciales entre Israel y las monarquías del golfo permitirán a Estados Unidos actuar como mediador en el reparto de los beneficios comerciales, sobre todo en su propio beneficio.
Los proyectos geoeconómicos y logísticos en los que están interesados China, Rusia y la India dependerán de los estadounidenses", señala.
Riesgos ocultos para la estrategia de Trump
El politólogo recuerda que la causa del fracaso de la campaña iraquí fue su prolongación y el caos reinante. Y aunque el objetivo de la campaña actual no es promover la democracia, puede despertar fuerzas ideológicas hostiles que se levanten contra la opresión externa.
"Trump ha iniciado una gran operación militar sin la aprobación del Congreso (en Irak sí la hubo), en contra de la opinión pública y con la perspectiva de pérdidas reales. Necesita un triunfo para revertir las tendencias desfavorables en su país", señala.
Sin embargo, las consecuencias podrían ser negativas en cualquier escenario y extenderse mucho más allá de la región.
"Si hay éxito, la Casa Blanca podría sentirse tocada por la suerte y volverse aún más decidida tanto en política interna como exterior. Si no, la agresividad podría intensificarse igualmente como forma de compensar los problemas inevitables. En cualquiera de los casos, la región entra en una nueva etapa de sacudidas que repercutirán ampliamente en los espacios vecinos. Y no auguran nada bueno para nadie", concluyó.
MINUTO A MINUTO: Oriente Medio en llamas tras el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán



